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Mostrando las entradas de abril, 2013

Baile casual.

Te invito a bailar conmigo, un son entre dos desconocidos; no quiero saber nombre y apellido, solo me interesa de ti, que sepas mover mi piel al ritmo del olvido. Te invito al centro de la pista donde podamos ser nosotros mismos, sin tapujos, sin falsas promesas, que en ese momento sea tuya y tu mío. Bebamos un trago de amargo tequila el brindis perfecto para un pacto de casuales secretos. Te invito a vivir en una canción la música que nos dejo esperando el destino, puedes tomar el papel que deseas, donde ames y seas correspondido. Tómame en tus brazos y bailemos siguiendo nuestros   pasos, sin sentimientos ni trozos que podamos apostar de nuestro corazón. Corramos al ritmo de las sensaciones, seduce mi cuerpo con vueltas y ricos vaivenes, un son de atracción, que me comunique en el encuentro con tu emoción. Por esta noche seremos cómplices de esos que los motivos de dolor,   hacen de dos extraños un par amigos. Déjame recostar mi ...

Setecientas noches y un millón de días.

Han pasado setecientas noches y tal vez un millón de días desde la primera vez que tu y yo decidimos rozar nuestros labios en aquella plazuela a altas horas de la madrugada. Embriagados por nuestros aromas corporales, jugueteábamos con las miradas que indiscretamente tomaban fotogramas precisos de la amplitud de nuestras siluetas. Entre la multitud sabatina nos ocultábamos. ¿De quién? De nadie en realidad, pero sabíamos que teníamos que pasar desapercibidos; tal vez de la luna y su visión penetrante que explora las entrañas y saca a la luz todas las verdades. Al final como en todas las historias de amor, fuimos víctimas de su hechizo y nuestros pasos nos hicieron rodar fuera de los parámetros establecidos.