Definitivamente, tal vez...
Tiempo atrás creí que mi existencia radicaba en mi soledad y el egocentrismo. Tal vez fueron tu compañía y tu exquisita charla las que me empujaron a pedirte que fueras mi compañera de travesuras. Un poco después, descubría a una persona que me demostraba cosas ocultas. Cosas que sólo una vez se demuestran en la vida y que jamás las volverás a repetir del mismo modo. Tal vez fue esa estampa de mujer intrigante la que captó mi atención y me hizo decidirme a aventurarme a descubrirte aún más. Te pedí brincar un ligero precipicio y comenzamos a trazar un sendero de mañanas rociadas de café, tardes de indiferencia y noches de amenizantes charlas confidentes de besos y caricias puras. Tal vez fue el sabor y lo terso de tus labios los que me atraparon por completo y descubrir la esencia de la vida como tal. Rompimos esquemas absurdos. Entre lo prohibido y lo permitido, lo moral e inmoral, entre tu corazón y el mío; buscamos ese espacio de libertad. Tal vez han si...