Definitivamente, tal vez...

Tiempo atrás creí que mi existencia radicaba en mi soledad y el egocentrismo.

Tal vez fueron tu compañía y tu exquisita charla las que me empujaron a pedirte que fueras mi compañera de travesuras.

Un poco después, descubría a una persona que me demostraba cosas ocultas. Cosas que sólo una vez se demuestran en la vida y que jamás las volverás a repetir del mismo modo.

Tal vez fue esa estampa de mujer intrigante la que captó mi atención y me hizo decidirme a aventurarme a descubrirte aún más.

Te pedí brincar un ligero precipicio y comenzamos a trazar un sendero de mañanas rociadas de café, tardes de indiferencia y noches de amenizantes charlas confidentes de besos y caricias puras.

Tal vez fue el sabor y lo terso de tus labios los que me atraparon por completo y descubrir la esencia de la vida como tal.

Rompimos esquemas absurdos. Entre lo prohibido y lo permitido, lo moral e inmoral, entre tu corazón y el mío; buscamos ese espacio de libertad.

Tal vez han sido tus ojos llenos de amor o tu piel canela sobre mi piel. Tal vez sentir los latidos de tu corazón vibrante sobre mi pecho, aquellos que nos hacían entender que estábamos vivos y que esto era real.

Caímos en la pasión. Y cuando el ser humano lo hace, no existe poder divino que lo detenga. Somos fuego que arrasamos con la naturaleza muerta; buscamos fecundar nuevos y mejores brotes de lo que hemos sido.

Definitivamente y tal vez, en poco tiempo veremos al ser más maravilloso sobre la faz de la tierra. Fruto bendito de tu vientre y que nos alegrará aún más la vida.

El destino nos ha alcanzado y hemos decidido arrasar con todo a nuestro alrededor.

Tal vez estaba escrito.
Tal vez era nuestro destino.
Tal vez así nos han elegido.
Tal vez y definitivamente tal vez;
todo lo repetiría más de una vez.

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