El encuentro con un desconocido.


¿Será posible que, sin buscarnos llegamos al momento exacto para encontrarnos; tu entre mucha gente, viviendo a una distancia inmensa uno del otro, cada cual con su vida, cada quien con sus planes, para ser tan casuales en un juego de la vida?

Necesitando un poco de diversión, de pronto capte tu atención,  aceptando un baile sin sospechar, que sería el principio de una necesidad.

Reconozco que la compañía de un extraño jamás me había hecho tanto favor, tu sonrisa me indujo a reír, me causaste una milagrosa amnesia, cuando lo único que recordaba era su esencia.

Los pasos que tanto temía no dar para olvidar, tú los diste por mi y abriste ante mí una nueva oportunidad, en una noche caprichosa; en un encuentro inesperado; en la exhalación de aquel ultimo cigarro; en un beso que firmo en mis labios “habrá otro día”.

¿Será posible borrar con tu sonrisa todo pensamiento que me acerca al pasado? Desde el lunar a un lado de tu boca, hasta la orilla de tu sien, mirando tu espalda  mitológica, andando por aquel camino que termina en tus caderas mágicas.

Eres la belleza extraña jamás conocida por mis ojos, el mejor remedio para el dolor de los ayeres, ¿será posible entonces  que en un encuentro de casualidad llenes mi mundo de felicidad?  

En la soledad de tu mirada me arrancas la curiosidad del alma, encarcelada bajo mi propia voluntad, no sé qué misterio encierres, pero quiero descubrirlo sorbiendo poco a poco tu olor en los encuentros cada viernes.

Parece que me conocieras tanto que provocas la ausencia de mi acostumbrado llanto, pues lo único que necesito para olvidarlo, es saber que existes en aquel lugar en que nos encontramos, en el espacio de la suerte y el destino, que hizo de un mito, mi encuentro con un desconocido.

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