En pensamiento, palabra, obra y omisión
Tenía tantos argumentos para comenzar a escribir este último texto y como si estuviéramos frente a frente, una vez más me he quedado en blanco. Sin decir nada te fuiste, no te culpo, también lo hubiera hecho. Nadie en su sano juicio podría aguantar la tortura de ver partir al ser deseado, y para ser sincero, en mi mente estás muerta. Esa es la única estrategia que encontré para poder contrarrestar el no saber nada de ti, aunque yo quise que fuéramos amigos como siempre lo fuimos, simplemente decidiste salir de escena para continuar con tu vida. No había nada más por delante.