La Vertiginosa Caída del Rey 6.0
Hay maneras correctas de hacer una vida, pero
pareciera que siempre se escogen las más incorrectas e inevitablemente
convierten al futuro en una estridente montaña rusa que despoja al ser de los
escasos rasgos de humanidad que aún sobreviven después de miles de años de evolución.
¿Dramatismo? Por supuesto, siempre que la
muerte anda cerca de uno es predecible que inmediatamente las plegarias
comiencen a elevarse hasta el infinito. Y quien no lo haya hecho seguramente
yace tres metros bajo tierra.
¿La cobardía será sinónimo de supervivencia?
Revelarse en estos días puede ser bastante hipsteriano, la comodidad intelectual y
emocional se ha resumido en breves mensajes expulsados hacia la vorágine
hambrienta de morbo selectivo: las redes sociales. Incluso este texto es un
intento fallido de lo que en el pasado pudo nombrarse como un tratado, pero que
debido a nuestra fructífera evolución como sociedad es casi totalmente “incomprendido”.
Lo más cómodo es esperar el momento de replicar
una idea de la cual no se tiene definida su procedencia, pero que la mayoría de
las ocasiones solemos validar por el simple hecho de que tiene un amplio grosor
de aceptaciones o pulgares hacia arriba. ¿Sigo preguntándome en qué momento nos
darán la oportunidad de revelarnos y decir que algo no nos gusta? El desagrado,
es primo hermano de la rebeldía que termina con el producto incestuoso llamado
revolución.
Las palabras más temidas por los actuales
sistemas que controlan a las sociedades son nada más y nada menos que sus
progenitoras. Tanto es su pánico que intentan sepultarlas apenas intentan
asomarse por la lucidez de la ciudadanía. En términos llanos, sienten vergüenza
de su origen, ¡qué poca madre!
El tiempo ha pasado y la corrosión ha mermado a
la gran maquinaria capitalista, los síntomas indican que es momento de que los
jinetes del apocalipsis guíen a la turba enardecida hacia la guillotina y ahí,
una a una vayan cayendo las cabezas de quienes han sido sus líderes, a quienes
han laureado en incalculables ocasiones. Pero para que llegue ese momento aún
falta demasiado, primero es necesario ir practicando con cuellos más blandos,
cuellos más terrenales que debido a su poca fama sean blancos fáciles y
propensos de facilitar que la navaja pueda ir acostumbrándose al inconfundible
sabor de la sangre.
El esquema básico de la comunicación de una red
ahora ha mutado, se está convirtiendo en un juzgado donde con una sola prueba
es suficiente para determinar la sanción definitiva. Esto se podría salir de
control si antes de emitir un juicio no se tienen todos “los pelos de la burra”
en la mano; alguien completamente inocente puede salir herido si como nación explotamos
toda nuestra frustración ante los planteamientos civiles.
Antes de revelarse contra el de lado, habrá que
verificar que la piedra que se aventará efectivamente lo sea. No nos
confundamos con un gran trozo de mierda, pues lo único que nos dejará es un
fétido olor a culpabilidad y la sensación de haber gastado inútilmente nuestro
mejor lanzamiento. Habrá que guardar energías y dirigir toda esa furia ante
situaciones realmente demandantes pues los nuevos tiempos y la revolución así
lo demandará.
Comentarios
Publicar un comentario