En pensamiento, palabra, obra y omisión

Tenía tantos argumentos para comenzar a escribir este último texto y como si estuviéramos frente a frente, una vez más me he quedado en blanco.

Sin decir nada te fuiste, no te culpo, también lo hubiera hecho. Nadie en su sano juicio podría aguantar la tortura de ver partir al ser deseado, y para ser sincero, en mi mente estás muerta.

Esa es la única estrategia que encontré para poder contrarrestar el no saber nada de ti, aunque yo quise que fuéramos amigos como siempre lo fuimos, simplemente decidiste salir de escena para continuar con tu vida. No había nada más por delante.

Fue grato conocerte y descubrir que existen personas tan cálidas que son capaces de derretir el hielo que nos rodea a algunos. Tu candor juvenil es algo con lo que soñaré de noche en noche, procurando ser discreto pues de mis labios podría escapar tu nombre y pagaría muy caro mi pecado.

Vestida de blanco, así como princesa de los cuentos de hadas de los que siempre huiste, así te he visto por última vez. Sinceramente me costó mucho asimilar la idea, pero tenías una puñalada final.

Qué más da, ya estaba muerto renaciendo en un nuevo mundo.

Aún recuerdo la última noche que intercambiamos ideas, yo tratando de convencerte de la existencia de un sitio que ambos habíamos construido y que ahora es momento de aniquilar, un mundo en el que vertimos nuestros miedos y anhelos, nuestros sueños y deseos en común. Pero todo quedó en palabras, palabras que expresaron más de lo que pudimos decirnos cuando nuestras pieles se erizaban con el simple estímulo de saber que el uno estaba ahí para el otro.

Te dije “te amo”, porque ese sentimiento nunca sería removido; fue un impulso que de nada serviría y fiel a tu costumbre hiciste gala de tu silencio, el que ahora se hará más latente mientras tu corazón se va apagando con cada tic tac del reloj.

Ahora me queda ser una mejor persona, tomar los pedazos de lo que se rompió y retomar la construcción de un nuevo Mundo de Papel Maché. Siempre encontraré aliados para completar esta misión, pero no te negaré que tu huella será irremplazable por tu manera de expresarte.

Mil gracias cariño, gracias por hacer las cosas como son debido. No te guardo rencor, sólo es pánico ante tu partida y del no saber cómo te va en la actualidad.

Siempre seré tuyo, en pensamiento, palabra, obra y omisión.


Comentarios

Entradas más populares de este blog

Reflexionemos...!

La partida de un tren.

El encuentro con un desconocido.