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Mostrando las entradas de 2020

No es un aroma más.

¡Estamos locos!, pensé. ¿Qué destino en su sano juicio querría que tú y yo nos besáramos esa noche? Francamente creo que ninguno pero fueron nuestros labios los que no soportaban esa lejanía, que aún sin conocerse estaban seguros que habría un antes y un después. Y así fue. Salimos a tomar unos tragos, tenía poco que acababa de llegar a la ciudad y no conocía técnicamente a nadie. Siempre me he caracterizado por mi apatía para relacionarme, mi falta de gracia para contar chistes o simplemente el flirtear. Me preguntaba constantemente que nuevas aventuras me esperaban acá y cuando esbozaba una pequeña sonrisa de lo que llamaremos felicidad, me forzaba a ocultarla. Toparme contigo esa tarde no fue casualidad. Caminaba sobre la avenida principal, huyendo del frío me adentré a la cafetería que está sobre la calle 26 con 15, a un costado de la torre más moderna del lado septentrional del hemisferio. Al abrir la puerta un aroma me atrapó, había tantos estímulos en el aire: canela y manzana, ...

Ligereza

Mis pasos hoy se sienten más ligeros, el aire pesa menos; escucho latir mi corazón  y aún su ritmo descansa y susurra a mi sangre que escucha serena.  Incluso la ira pesa menos  en mis momentos de enojo,  tan liviana es, que parece sonrisa; los años pasados y perdidos  dejaron de ser una carga y mis años venideros  auguran un camino tranquilo. Entonces comprendí  que cuando te fuiste  te llevaste todo tu peso, porque todo  multiplicado por dos  siempre es más. Te desprendiste de mi cuerpo  en el que pesaban ya las caricias, y te llevaste tantas palabras  que comencé a acumular  en la entrada de mis oídos; en el cielo de mis sueños  pesaba tu incredulidad e incluso,  tus prejuicios fueron  un yunque para mis dedos, estos dedos que hoy se revelan  como aves emprendiendo el vuelo y que jamás te recitarán de nuevo. Hoy es cierto que me quito un vestido de tu piel  q...