Nuevamente aquí.

Aquí, donde lo real se convierte en fantasía y lo ficticio en nitidez; es momento de desprenderse del cuerpo. No hace falta refugiarse en lamentos, que finalmente reposarán sobre el piso; las lágrimas fluyen en sentido contrario y ascienden hasta el cielo. Ahí donde tantas veces me prometiste llegar y fue tu colérica existencia el impedimento de la hazaña.

Un vestido de novia bañado con champagne está colgado en el viejo ropero de Judith; han pasado tantos años y se observan finísimas partículas de los besos fragmentados surgidos de los labios de Noe. Las polillas se detienen atónitas ante el, desconocen cual es la causa que las paraliza y corren violentamente en círculos; es tanta la confusión que chocan entre ellas mismas, una batalla es iniciada como consecuencia y se escucha los dientes crujir.

La bestialidad que se experimenta en ese espacio e instante, es apenas insignificante. Afuera, a muchos kilómetros de ahí, la sangre caliente es derramada sobre el desierto.  La nada es testigo de la partida del alma que huye a refugiarse al polo más cercano, a buscar la posibilidad de mantenerse como un fresco recuerdo. 

Una infinidad de pasos más allá, los árboles del bosque presencian las diversas formaciones y evoluciones que los batallones de infantería y caballería ejecutan con sombría resignación. Los soldados de nuevo ingreso, esos "soldaditos de plomo"; son los encargados de ir preparando las municiones para los cañones.

En el sur, el pingüino intenta volar. Lleva más de dos meses aleteando de un lado para otro. Si continúa de esa manera, lo único que conseguirá es tener todo el abdomen lacerado y el pico desviado. Casi al ocaso, es cuando viene a mi lado y se sienta en mi regazo. Su corazón gradualmente va retomando el ritmo. Sístole y diástole, sístole y diástole, sístole y diástole; hasta que sus pequeños ojos voltean y con su peculiar voz me dice:

-¿Porqué no regresás con ella?-

Sé que su afán por volar es para regresarme hacia el trópico, no puedo dejar de sentir lástima por él. ¿Cuál será la forma más sencilla de retornarlo a la realidad? ¿Acaso no ve que mi cuerpo se compone simplemente de recuerdos y de historias enclavadas en cada milímetro de transparente piel?

La copa de vino va cayendo lentamente; Judith es capaz de percibir cuadro por cuadro ese instante. Medio metro de distancia se transforma en una eternidad. Su torpeza es la responsable de la precipitación sobre la alfombra; el todo se desintegra y gotitas carmín levitan sobre el cristal que cae violentamente. Añicos y finas astillas están regadas en lo que parece una escena del crimen, que se complementa con la caída de las lágrimas de la vieja vid.

A la par, en la colina, uno de los cañones emite un fuerte estruendo. El olor del bosque se ve corrompido por un blanco aroma. En el ropero, las polillas se detienen y presienten su final inminente. El reloj retrocede un poco, tratando de sobrellevar el pesado momento que está por ocurrir y que a lo lejos Noé resiente con anticipación. 

Las gigantescas bolas de naftalina chocan contra la piel de los combatientes; uno que otro oficial se ve aterrorizado y emprende la huida. En su recorrido, las balas de cañón destrozan los músculos y seccionan los huesos, mientras purifican a aquellas almas impuras. Las desafinadas trompetas se anteponen una sobre otra y una desafinada melodía es lo único que queda en la mente y memoria de cientos de miles de muertos.

En sus oídos de ella, se refugia tal sonido y corre en dirección al ropero, descuelga el vestido y se lo pone. La explosión es aquella oportunidad de recordar y minimizar los errores de los demás, ese momento en que las imperfecciones son tan añorables como una mañana de 25 de diciembre junto a tus padres y hermanos. 

La muerte es lo que contiene esa caja de regalo; puede ser totalmente sobria, sin ninguna faramalla ni artilugio barato que lo adorne. O puede contener texturas incitantes, colores psicodélicos, aromas atractivos. Al abrir el empaque, no hay vuelta de hoja… se acepta tal cual es la voluntad. 

-Ya es demasiado tarde- pienso para mis adentros y el se acerca a secar mi lágrima congelada.

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