Entropía

Así me gusta tocarte de lejos,
con las fugas de pensamiento que provocan los tuyos
y a veces cuando te miro ocurre esto: 
Se rompen las frágiles dudas que te contienen
y sucede este fenómeno entrópico
que tiende a desgastarlo todo entre sórdidos secretos
cada vez más oscuros y al mismo tiempo más profundos,
un intercambio que obliga lo irreversible,
lo que me ausenta de mi forma y carácter 
para caer al caos de tu obstinada mente,
que me conduce al desvarío,
a desearte de forma desahuciada.
Alguna vez creí que tu irregularidad 
me impulsaba a un orden más complejo,
pero el caos también sabe gobernarse.

Y entonces te lo diré en ciencias exactas, así, 
como me envejece la carne o cae la nieve sobre lo verde,
como se congelan las nubes centellando el cielo en colores,
así como se erosiona la tierra es  irremediable no desearte,
la catástrofe de mi lujuria impaciente por alcanzarte.

Lo supe cuando me acercaste un día a tu cuerpo
creando entre nosotros una tensión completamente inestable,
atracción y repulsión,
tú lo llamaste química y que equivocado estabas,
me tomaste para tus bajos deseos
mientras delineabas mis cejas y mi frente besabas;
esa vida sin forma, esa alma vacía,
ese cuerpo ya casi de máxima entropía.

Tú, el universo complejo que todo lo deforma,
que me hace materia para tu poder ser energía.

Y así se gasta el tiempo y la vida,
también se nos agota el cuerpo y la memoria;
en esa lucha que se me hace constante por existir dentro de ti
mientras tu existes para luchar en todas partes,
para perdurar en las entrañas,
no de otros mundos como el mío,
sino otros ridículamente ordenados,
que no requieren tu caótica presencia,
tu inestable montón de miedos y erráticos pensamientos
que se vuelcan en mi como diluvio universal de poesía,
motor que impulsa un desenfrenado y patético 
torrente de horas sin sueño y palabras infinitas,
y me creo de tu lodo o tu destino, 
de ese fastidioso azar acertado que puede evolucionar;

Me creo para tus ganas porque me formas
de modo que quepo en el molde exacto de tu cuerpo, 
me creo un poco de ti aunque me sepa en progreso a la destrucción;
y aunque a  veces nos movamos a favor,
como llamados hacia un pequeño espacio
siempre oscuro y siempre secreto,
 pero el resto del dia completamente en contra.

Antes de explorarte,
resultaba fascinante ser parte del orden,
el fatuo vivir en contra de un caos
que hallé una tarde detrás de un beso,
que me consumió entre sabanas,
que poco a poco fui desnudando a letras;
hallé un mundo vacío de difícil forma,
de irregulares contrastes a todas horas,
me conmovías el alma a ratos y
me desgarrabas la piel en otros tantos.

Completamente irreverente a todo orden,
te erguías frente a mi inmenso y creativo.

Si no te ha quedado claro esta es la vida, 
este combate de ser materia,
volverte energía y viceversa;
este conflicto entre el matiz 
difuminando el blanco con negro,
esta pequeña casualidad del cosmos
que me encontró en un mundo singular,
para llevarme a tu mundo universal.

Este fenómeno cruel que junta a los caóticos y vacíos
que llena de orden lo amorfo y de energía lo inerte,
una puerta abierta a las posibilidades,
que se burla de ilusiones y está lleno de conspiraciones,
este fenómeno carente de utopías,
esto es lo que llaman entropía.



Comentarios

  1. Este blog ha sido eliminado por un administrador de blog.

    ResponderBorrar

Publicar un comentario

Entradas más populares de este blog

Reflexionemos...!

La partida de un tren.

El encuentro con un desconocido.