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Mostrando las entradas de 2017

Rumores de noviembre

¿Escuchas ese rumor que perturba el silencio de la noche? Por eso me quedo en vela entre la transición de estos dos días, para descifrar los murmullos de los que alguna vez estuvieron entre nosotros y hoy son recuerdo. Siempre queda a la deriva la pregunta latente: ¿cuándo? Y es que su beso aún distante nos aguarda a millones de años luz, sin embargo la calidez de su regazo es tan similar a la que experimentamos al ser expulsado a esta realidad. Figura maternal a fin de cuentas, la Muerte comparada con la progenitora suele ser más imparcial. No contiene su amor ni su deseo de arrullarte hasta el final por el color de piel, dogma o profesión pero se basa en ser racional pues ante una bienvenida se vislumbra un final.

Para ti, mi querido amigo José Trinidad

Francamente todo me ha tomado por sorpresa, he dejado pasar unos días para por fin poder asimiliar tu partida. Desconozco a ciencia cierta cuáles fueron las circunstancias que provocaron que nos abandonaras pero como en la mayoría de estos casos, de nada sirve buscar razones sino rememorar tu paso por esta vida. Y es que esta vida nos juega tantas tretas que nos olvidamos por momentos que somos muy frágiles, al punto de siempre tener que tomarnos unos segundos para jalar aire a nuestros pulmones y aventarnos al vacío de lo desconocido, a la fría inmensidad llamada eternidad. Lo primero que pasó por mi mente tras recibir la noticia y colgar el teléfono, fueron tantos recuerdos de nuestra juventud; tristes y alegres, de eso se trataba la etapa de la preparatoria.  Primero fue la manera en que nos conocimos. Acababa de llegar de Acapulco a una nueva ciudad, incorporarme a la escuela y buscar un espacio entre los clanes parecía una labor apabullante pero al final fui adopt...

Día 500

En realidad ya no recuerdo tus rasgos, ni el grosor de tus labios, tu fragancia se ha vaciado completamente; pero te recuerdo las manías y las palabr as. Hoy te sentí en un puño de tierra, ¡Que banal se ha vuelto mi mente! Encontrar una sensación en los hilos de tu bufanda marrón. Te escribo al viento, pues, tengo el deseo de que un día de estos te alcance y sientas mis palabras en una brisa matutina o andes descalzo, desnudo sobre el césped mojado, y recuerdes mi cuerpo en el tuyo. A veces ya no sonrío, pues se me apaga el sonido sin aquel eco tuyo y vivo con el corazón en frío. Noche tras noche el acompasado latir de mi corazón se conmueve un poco, y sé que llora, porque me suplica en murmullos por ti, se priva algunas veces y parece que se detiene por segundos, y yo lo ignoro y me quedo viendo hacia la nada, hacia la negrura, no hay lagrimas ni remordimientos y mis recursos para complacerlo se hacen escasos e ilegibles. Espero encontrarme sentido cuando desaparezcas en un hoyo negro...

Soledad.

A veces cierro los ojos y te anhelo... esa compañía real que me lleva al abandono y te deseo como vía de escape en las noches de sombras y fantasmas sin nomb re. Surges del humo del cigarro que fumo cada fin de de semana,  para contarte mis penas y las furias que me atormentan,  para decirte que odio al hombre con rostro   y odio al que ni siquiera existe. Déjame arrastrarme al vórtice de la demencia donde ahora tengo tan fieles amigos: los delirios, la locura y ese trastornado ser que se llama mi alma. Caminé debajo de las sombras tantas veces, creyéndome en el camino seguro, pero un día descubro que yo soy el reflejo, la ilusión y un sueño pasajero. Descubrí: que mi carne es un nido temporal para aves de otoño y mi corazón es tan pequeño que se volvió obsoleto. Soy la que nació como para no ser y vivir siempre con los ojos mojados y el corazón a pedazos. Tan liviana para que el viento me lleve y tan pesada como para habitarme yo misma; los q...