Mi encuentro con el Movimiento Yo Soy 132.

NOTA ACLARATORIA: Los comentarios vertidos en esta publicación, son de total responsabilidad de su autor. Cualquier mentada de madre y todo lo que gusten decir a su servidor son bien aceptados.

Hace una semana exactamente, me encontraba retornando a mis santísimos aposentos ubicados en una colonia populosa de la ciudad de Mérida, para ser más exactos en la zona sur y se denomina "María Luisa". Regresaba de una entrevista de trabajo, más específico un casting para conducir un noticiero o un programa de revista (de esos, así como "Hoy" de Televisa). Mi inclinación creo que es bastante obvia.

Un poco cabizbajo por tener que esperar cuatro días por los resultados, aunado al hecho de que la competencia era bastante ruda y algunos de esos competidores tenían unos cuantos metros de ventaja gracias a un empujoncito de algún conocido; deambulaba por la céntricas calles de la Ciudad Blanca. Llegué a sentarme en la Plaza Grande bajo los influjos de la muchedumbre que miraba absorta el nacimiento característico de las fechas decembrinas.

En el asta bandera, exactamente en el centro de la plazuela; se encontraba una pantalla de tamaña mediano, en la cual se reproducían diversos videos con la misma temática. Preste atención, pues me declaro un amante de todo lo audiovisual (con sus excepciones claro); es el mensaje más efectivo a mi parecer en este siglo XXI. Penetra hasta la médula de los huesos, aunque siendo un tanto críticos tiene una desventaja bastante demeritoria: "No permite al receptor hacer uso de su imaginación".

Con la lectura, uno es capaz de crear infinidad de términos mentales y acústicos que rebasan las barreras de lo irreal y lo tangible. Es por eso que en mi calidad de "administrador" de este blog, he elegido la pintura de Eugène Delacroix titulada "La Libertad guiando al pueblo"; pues considero que la literatura es un arma muy poderosa en las manos correctas. Siempre ha cambiado el rumbo de las batallas más cruentas de la historia.

Retornando al punto principal, dichos audiovisuales reflejaban a los meridanos, las represiones de las que fueron víctimas los miembros del Movimiento Estudiantil Yo Soy 132 y anexos el día 1 de diciembre del presente; todo esto por parte del gobierno federal (tanto saliente como entrante). 

En lo particular, ya había tenido el disgusto de verlos, analizarlos y criticarlos en días anteriores. Pero lo importante aquí es que estaba a punto de tomar una decisión, que bien podría reafirmar mis ideales o llevarme a la conclusión de la cual los haré parte hasta el final.

Cuando se finalizaron por fin, una joven de unos 25 años tomó el micrófono y comenzó a dar un breve discurso para reafirmar lo que ya había sido expuesto. Mientras saboreaba un cigarrillo sólo alcanzaba a distinguir las palabras lucha, imposición, autoritarismo, entre otras. La gente que simpatizaba con el movimiento (alrededor de unas 20 personas), aplaudían de forma "apachurrada". Los curiosos se acercaban para pedir un panfleto y ver por sus propios ojos lo que los demás cuchicheaban a escondidas. 

Después siguió un hombre, al cual, desafortunadamente no pude apreciar con la vista; sin embargo, quiero recalcar esa voz de la cual es poseedor. Puedo compararla con la potencia del trueno, de un estallido de diez mil granadas. La energía que de su boca emanaba me levantó de mi asiento y caminé unos cuantos pasos hacia la "multitud". Llegué hasta los linderos donde se pierden el "sigue" y el "detente", sin embargo la coherencia de su discurso me hizo tomar mi decisión.

Me acerqué al más joven del contingente y le pedí de favor que me obsequiara un panfleto. Ridículo y sobrecargado de información, era este el medio por el cual osaban a transmitir la idea. En mi rostro se dibujó una mueca de disgusto e ironía que aquel novel pudo apreciar. Intentó articular algunas frases, pero el nerviosismo lo traicionó y alguien con mayor experiencia vino a mi encuentro.

Saludando con toda la cortesía posible y presentándome como lo que soy, extendí mi mano a la joven antes mencionada. Su actitud era un tanto retadora y bastante prejuiciosa; en mi caso es fácil percatarme de esos pequeños detalles que escapan a la vista humana promedio. Supongo que fue mi vestimenta (demasiada formal para la ocasión) lo que impuso esa barrera.

Trataré de ser lo más textual posible, para que no queden dudas sobre este lapso tan revelador.

Tras dejar a un lado la cordialidad, mi primer comentario fue un: "A mi parecer y con todo el respeto, están haciendo las cosas mal". Juro por mi mano derecha que no tengo palabras para describir la mirada y la cantidad de colores por los que la individua cambió. Con un aire de grandeza (eso solo puede hacerlo su servidor), respondió: "Pues hacemos lo que todos deberíamos de hacer, no seremos la mayoría pero queremos un cambio verdadero".

Reajuste el mensaje y le comenté que no era la forma indicada, que tenían que encontrar un vehículo más amable con la gente, algo que revolucionara el pensamiento de forma gradual. Su intención de generar una revuelta es bastante limitada y efímera a mi parecer. Me pidió que le diera un ejemplo y con gusto comenté que en lo particular gustaba del escribir. Que desde agosto mantengo un blog, donde junto con otros compañeros fomentamos la lectura, pero no la clásica (aunque esa por supuesto tiene su nicho de honor); sino crear una nueva corriente literaria.

Aquí hace aparición un señor de unos 60 y tantos, casi rayándole a los 70 años de edad; el cual con una lucidez que muchos quisieran tener me inquirió de la siguiente manera: "La literatura es obsoleta, necesitamos algo nuevo, algo novedoso que todos los jóvenes puedan ver y se unan a nuestra causa". En verdad me quede anonadado de escucharlo de alguien que a mi parecer entra en la categoría de "lo clásico". No me esperaba ese golpe, sin embargo, nuevamente reajuste el contenido y lo adorné de la siguiente manera.

"En tiempos antiguos, en específico en la Francia Imperial; existió un grupo de escritores filósofos, quienes propagaron por medio de la escritura una serie de ideales que se convirtieron en la base de la Revolución Francesa: la libertad, la igualdad y la fraternidad. Montesquieu, Rosseau, Voltaire y Diderot, crearon la "Enciclopedia" para iluminar a la sociedad francesa; ¿pero qué creen? Que se propagó hasta América, y es por esa misma causa que conseguimos algunas libertades."

Mientras dictaba este bosquejo, fiel reflejo de mis ideales, se fueron acercando más personas a mi alrededor. De reojo pudo contabilizarlos y llegué a la cantidad de 10. Entre ellos destacaré a tres personas singulares. En primer lugar a Carlos, un mexicano radicado en Holanda, y a una pareja de españoles, de quienes lo único que me queda es ese acento tan característico (y un piropo de la maja).

Carlos aplaudió mi idea, entendió el concepto junto con la pareja europea. De hecho, ella les explicó que en España, cada determinado tiempo hacen huelgas generales para sabotear al gobierno de Mariano Rajoy. También que en diversos países de África (Egipto, Libia y Siria, entre otros); una forma eficaz de hace llegar al resto de la población la información del porqué, cómo, cuándo y dónde; fue por medio de la literatura. Retomando su país natal, apuntó que si las cosas siguen de esa forma, es inminente una revolución e incluso una disolución del reino. 

Sin embargo, aquel mexicano radicado en los Países Bajos, me invitó a formar parte del movimiento como un miembro activo dentro de un grupo de lucha. Esa palabra implica demasiado peso, le comenté. Considero que una lucha requiere de sacrificio y total disponibilidad para perder la vida incluso. No me considero digno, pues dentro de lo que cabe, tengo sueños y metas personales. Sí, soy bastante envidioso para dar todo lo que tengo por el bien común, ¿pero quién lo haría en realidad?

En breve, relataré la segunda parte de este hecho singular. NO ME LO HE SACADO DE LA IMAGINACIÓN. 

Además, también aprovecharé para que al finalizar les narre la otra cara de la moneda. El lado tricolor institucional...

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