¡A que te acuerdas de mi!


Podría decir que has enclaustrado mi corazón, has desterrado mi alma, has dividido mis entrañas y ando errante, pensante y te recuerdo a cada instante.

Miro al cielo y me pareces tan distante, como si solo existieras en mis sueños, como en otra vida o simplemente yo ya no existo.

Me has dejado vagando en aquella alcoba de tu pecho, solo sé que en medio de tu alma existo; he sido en aquel lugar de flores, ahora un simple vacio.

¡Pero a que te acuerdas de mí! En tus sueños mas sombríos, por las noches surgirá el tormento al que me has sometido; de lo más profundo de tus entrañas escucharas mi voz por las mañanas.

Cada dedo que te toque ajeno, hará arder el tatuaje de mi nombre. ¡No calumnies con su ser, al hacerle el amor, mi recuerdo!

Querrás gritarle al viento que tan solo un haz de mí, pueda brotar de su cuerpo.

A que te acuerdas de mí cuando entones en tus labios las notas musicales, pues dentro de esta cárcel de la que soy presa en tu alma, entonare siempre la canción que nos decíamos al llegar el alba.

Ya no hablo del resto de tu cuerpo, de tus ojos, de tu pelo ni de lo sereno de tus manos. Solo sé que con el paso de los años irá desapareciendo  la sonrisa de tus labios.

A que te acuerdas de mí cuando llores, porque serán mis lamentos los que harán lagrimear tus ojos; no torturare tu pensamiento. ¡No puedo, simplemente no puedo!

Sabrás que el amor entre nosotros se ha vuelto una canción silenciosa, semi tétrica ya casi callada.

Esperare la muerte y el sepulcro, aquello que solo reciben los resignados, los desesperanzados, los que viven amando pero sin ser amados, hasta ese momento me dejaras ser libre de aquella cárcel que formaste en tu pecho, pero solo hasta ese día yo se que te acordaras mi…

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