Día 500
En realidad ya no recuerdo tus rasgos,
ni el grosor de tus labios,
tu fragancia se ha vaciado completamente;
pero te recuerdo las manías y las palabras.
Hoy te sentí en un puño de tierra,
¡Que banal se ha vuelto mi mente!
Encontrar una sensación en
los hilos de tu bufanda marrón.
Te escribo al viento, pues,
tengo el deseo de que un día de estos te alcance
y sientas mis palabras en una brisa matutina o
andes descalzo, desnudo sobre el césped mojado,
y recuerdes mi cuerpo en el tuyo.
A veces ya no sonrío,
pues se me apaga el sonido sin aquel eco tuyo
y vivo con el corazón en frío.
Noche tras noche
el acompasado latir de mi corazón
se conmueve un poco,
y sé que llora,
porque me suplica en murmullos por ti,
se priva algunas veces y parece
que se detiene por segundos,
y yo lo ignoro y me quedo viendo hacia la nada,
hacia la negrura,
no hay lagrimas ni remordimientos
y mis recursos para complacerlo
se hacen escasos e ilegibles.
Espero encontrarme sentido cuando
desaparezcas en un hoyo negro del tiempo,
de esos afortunados casos,
en los que te encuentra el olvido
y te roba todo el sentido del sufrimiento,
entonces esos huecos en el latir enmudecen,
se rinden,
y naufragan en la isla perdida del destino.
ni el grosor de tus labios,
tu fragancia se ha vaciado completamente;
pero te recuerdo las manías y las palabras.
Hoy te sentí en un puño de tierra,
¡Que banal se ha vuelto mi mente!
Encontrar una sensación en
los hilos de tu bufanda marrón.
Te escribo al viento, pues,
tengo el deseo de que un día de estos te alcance
y sientas mis palabras en una brisa matutina o
andes descalzo, desnudo sobre el césped mojado,
y recuerdes mi cuerpo en el tuyo.
A veces ya no sonrío,
pues se me apaga el sonido sin aquel eco tuyo
y vivo con el corazón en frío.
Noche tras noche
el acompasado latir de mi corazón
se conmueve un poco,
y sé que llora,
porque me suplica en murmullos por ti,
se priva algunas veces y parece
que se detiene por segundos,
y yo lo ignoro y me quedo viendo hacia la nada,
hacia la negrura,
no hay lagrimas ni remordimientos
y mis recursos para complacerlo
se hacen escasos e ilegibles.
Espero encontrarme sentido cuando
desaparezcas en un hoyo negro del tiempo,
de esos afortunados casos,
en los que te encuentra el olvido
y te roba todo el sentido del sufrimiento,
entonces esos huecos en el latir enmudecen,
se rinden,
y naufragan en la isla perdida del destino.
Extrañaba leer algo tan bueno
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