Así te vi, así se siente.
Tendida sobre mi cama, así te vi aquel día.
Tan sencilla y tan humana,
te mire de pies a cabeza
era una oda a mis ojos y
todos mis deseos carnales,
repasé cada contorno con mis manos,
con mi lengua, con todos mis dientes,
aparté tus manos de aquellas cicatrices
que tanto querias ocultar, tus estrías,
las arrugas en tu piel y yo solo sentía la dicha de poder poseerte;
el encanto que me regaló el destino
de ser ese extranjero en tu piel
y poder visitarte;
Y aunque con ganas de vivirte me quedé,
aquí me tienes mirándote a distancia
mientras duermes.
Miro tus piernas exhaustas
puestas una sobre la otra
cómo si me cerrarán el paso,
solo por el momento,
Y subo a tus costillas que hacen ese hueco al inhalar el aire
que se abre camino hacia tus senos tan gráciles
y tus pezones expandidos
como si cerrarán los ojos y durmieran.
Solo puedo pensar que tu piel es como un bosque húmedo y cálido en el que reposa la vida
y me tiendo sobre ti y me lleno de ti,
de ese olor almendrado que emanas después de un orgasmo,
te exhaló sobre el cuello y beso ese lugarcito oscuro detrás de tu oreja...
Entonces me devuelves el gesto con una sonrisa juguetona,
tomas mis manos y las posas sobre tus pechos ahora tan despiertos...
los presiono entre mis dedos y te humedeces y sueltas ese melodioso gemido que me abre el paso entre tus piernas
y te embisto con mucha locura una y otra y otra vez.
Y no, cariño yo sé que no es amor,
es locura, es sed, es como hambre,
como mi antojo, como un vicio,
beberme tu sexo, gozarte, acariciarte, besarte, y de nuevo comenzar todo.
Puedo decir las palabras más dulces,
las más apasionadas,
o solo verte reír e implorar un gracias.
Gracias por la dicha, por tu cuerpo, por tu mortal bondad,
por darme y darme y más darme de ti...
Por esta carne, está pasión, el deseo...
No, cariño, no es amor, pero así se siente.
Tan sencilla y tan humana,
te mire de pies a cabeza
era una oda a mis ojos y
todos mis deseos carnales,
repasé cada contorno con mis manos,
con mi lengua, con todos mis dientes,
aparté tus manos de aquellas cicatrices
que tanto querias ocultar, tus estrías,
las arrugas en tu piel y yo solo sentía la dicha de poder poseerte;
el encanto que me regaló el destino
de ser ese extranjero en tu piel
y poder visitarte;
Y aunque con ganas de vivirte me quedé,
aquí me tienes mirándote a distancia
mientras duermes.
Miro tus piernas exhaustas
puestas una sobre la otra
cómo si me cerrarán el paso,
solo por el momento,
Y subo a tus costillas que hacen ese hueco al inhalar el aire
que se abre camino hacia tus senos tan gráciles
y tus pezones expandidos
como si cerrarán los ojos y durmieran.
Solo puedo pensar que tu piel es como un bosque húmedo y cálido en el que reposa la vida
y me tiendo sobre ti y me lleno de ti,
de ese olor almendrado que emanas después de un orgasmo,
te exhaló sobre el cuello y beso ese lugarcito oscuro detrás de tu oreja...
Entonces me devuelves el gesto con una sonrisa juguetona,
tomas mis manos y las posas sobre tus pechos ahora tan despiertos...
los presiono entre mis dedos y te humedeces y sueltas ese melodioso gemido que me abre el paso entre tus piernas
y te embisto con mucha locura una y otra y otra vez.
Y no, cariño yo sé que no es amor,
es locura, es sed, es como hambre,
como mi antojo, como un vicio,
beberme tu sexo, gozarte, acariciarte, besarte, y de nuevo comenzar todo.
Puedo decir las palabras más dulces,
las más apasionadas,
o solo verte reír e implorar un gracias.
Gracias por la dicha, por tu cuerpo, por tu mortal bondad,
por darme y darme y más darme de ti...
Por esta carne, está pasión, el deseo...
No, cariño, no es amor, pero así se siente.
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