Permanencia
Mañana que no volvamos jamas a ese lugar secreto a encontrarnos; Porque un día debe terminar como acaban todas las cosas, marchitas en el tiempo y solo las reales, perennes en la memoria. Llega el viento de verano y arrastra consigo el polvo de lo que fueron las flores marchitas, en el silencio tenebroso del olvido en el sigilo del paso del tiempo. Tiempo, tiempo, neblina de la existencia, vórtice feroz de la vida, amante causal de la puta vida. Si mañana dejara de existir que me sepulten mis recuerdos, déjenme grabado en la piel el nombre ese que jamás podra ser nombrado. Al que pedí un día que no me dejara y sin embargo yo palpaba en aquellos rincones una efímera permanencia, un momento inmortal reencarnado en memoria, un momento endeble, arrastrado inevitablemente por el paso del tiempo. ¿Cuántas veces se vale repetir hasta que un día, simplemente un día, desaparezcas y dejes de ser ...