Punto de partida
No imaginaba cuanto me gustaría,
no un gustar que dependiera de tocarte,
pues jamás te había tocado o visto.
¿Y cómo empezó todo? me pregunto,
y sólo recuerdo un episodio sin praxis;
no hubo método, ni siquiera casualidad,
yo te mire y vibrabas.
Tocaste mis cabellos y percibí...
¿y la percepción acaso es ver?
No, no te vi ¿es sentimiento?
No te sentí, me sentí, esa es la explicación,
me sentí encendida por dentro,
me sentí despertar de un letargo erótico,
y me pensé entonces dentro de ti
o tu dentro de mi,
y mis entrañas hicieron implosión
y vino a mi mente un fenómeno
que aprendí un día, llamado física,
y algo que tiene que ver con fuerzas
que se atraen entre dos cuerpos,
y pensé en los números entonces,
cuánto sumaban mis años y los tuyos.
Mientras te escuchaba atentamente
te acercaste un poco a mi cuello
y exhalaste aire, se erizó mi piel
e hice un cálculo rápido de velocidad.
Tenía la distancia pero no conseguía saber el tiempo, la hora ¿A qué hora me iría? ¿Empezaría a llover? ¿Volvería algún día?
Te mire y estabas ríendo,
¿Qué ocurriría entonces?
Te besé y me besaste
y te toqué y me tocaste,
y la energía fluía chocando tu sexo con el mío,
no había ruido, se me olvidó el tiempo
y mi lugar en el planeta,
no lograba ver mi destino
ni la gran puerta que nos exponía al mundo
y llegó entonces la explosión
y solté un gemido, un trueno
y tu cuerpo colapsaba dentro del mío.
Lleno de alegría, agotado, cerrabas los ojos tu mente giraba en ese pequeño caos, nuestro caos,
nuestra falta, nuestro error en el sistema,
los abriste, me miraste
y de pronto me encontré...
me encontré en un punto de partida.
no un gustar que dependiera de tocarte,
pues jamás te había tocado o visto.
¿Y cómo empezó todo? me pregunto,
y sólo recuerdo un episodio sin praxis;
no hubo método, ni siquiera casualidad,
yo te mire y vibrabas.
Tocaste mis cabellos y percibí...
¿y la percepción acaso es ver?
No, no te vi ¿es sentimiento?
No te sentí, me sentí, esa es la explicación,
me sentí encendida por dentro,
me sentí despertar de un letargo erótico,
y me pensé entonces dentro de ti
o tu dentro de mi,
y mis entrañas hicieron implosión
y vino a mi mente un fenómeno
que aprendí un día, llamado física,
y algo que tiene que ver con fuerzas
que se atraen entre dos cuerpos,
y pensé en los números entonces,
cuánto sumaban mis años y los tuyos.
Mientras te escuchaba atentamente
te acercaste un poco a mi cuello
y exhalaste aire, se erizó mi piel
e hice un cálculo rápido de velocidad.
Tenía la distancia pero no conseguía saber el tiempo, la hora ¿A qué hora me iría? ¿Empezaría a llover? ¿Volvería algún día?
Te mire y estabas ríendo,
¿Qué ocurriría entonces?
Te besé y me besaste
y te toqué y me tocaste,
y la energía fluía chocando tu sexo con el mío,
no había ruido, se me olvidó el tiempo
y mi lugar en el planeta,
no lograba ver mi destino
ni la gran puerta que nos exponía al mundo
y llegó entonces la explosión
y solté un gemido, un trueno
y tu cuerpo colapsaba dentro del mío.
Lleno de alegría, agotado, cerrabas los ojos tu mente giraba en ese pequeño caos, nuestro caos,
nuestra falta, nuestro error en el sistema,
los abriste, me miraste
y de pronto me encontré...
me encontré en un punto de partida.
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