Tardes Vacías

Estoy a punto de estallar, solo pienso en ti. Afuera el cielo expresa con lluvia, viento y relámpagos los sentimientos de mi alma.

Una tarde fría donde las primeras luces de la ciudad comienzan a encender

Bendita tecnología, solo por medio de las redes sociales he vuelto a saber de ti; pasaste navidad en casa, las vacaciones en Puerto Vallarta y tu cumpleaños sólo… pero no sé si eres feliz, si aún te acuerdas de mí… si aún me amas.

Te felicite para año nuevo y ya en noviembre di gracias a dios por concederte un año más de vida. No obtuve respuesta de tu parte.

En tardes como la de hoy recuerdo lo feliz que era a tu lado; intento llenar lo vacio con un buen café, música y tu ausencia, porque a pesar de los años no he podido arrancarte de mi corazón, sigues inmerso en mis pensamientos y muy a mi pesar… aún te amo. 

Encerrada entre estas cuatro paredes donde solo tus recuerdos y tu ausencia me acompañan, aún puedo sentir tus manos en mi cintura, tus labios sobre los míos; aun recuerdo tus besos, tu mirada, tu olor…

Del café he pasado al vodka; señal de que me ha invadido la melancolía. Sólo el alcohol puede mitigar el dolor y adormecer mis sentimientos; nunca podrán ser borrados.

El sentimiento de no tenerte me aniquila en la soledad de tu vacío, cada noche me acuesto pensando en tus abrazos, deseando tus besos y recuerdo el olor de tu piel. Lo busco en mi almohada y quisiera tenerte en mi cama. 

La noche transcurre por los cauces usuales; dada mi melancolía, el alcohol corre por mis venas a mayor velocidad de lo habitual.

¿En donde estas amor mío? Siento tus caricias, tus besos, oigo tu voz entonadora y comienzo a asfixiarme en el olor embriagante de tu piel, esa complicidad casi criminal entre tu cuerpo y el mío que hablan y dialogan una conversación muda bajo la ropa, misma que cae cual hojas en el otoño, mi alma desnuda comienza a temblar en tus brazos…

Tú, mi ser impetuoso, formidable y ardiente, hablas el impreciso lenguaje de la pasión, es un amor desbordado de locura y fuego: como dos sombras nos reinventamos uno al otro, ver, oír, tocar son milagros. Pero la unión de nuestros cuerpos es un prodigio, no podemos parar… experimentamos un placer más allá de todo pensamiento racional.

Tu risa, tus ojos y tu piel siempre serán la medida de mis fantasías, y tu corazón el escenario de todos mis sueños como del que despierto ahora, con los primeros rayos de sol colándose a través de la cortina lamentando tu ausencia, recordando tu cuerpo…

Comentarios

Entradas más populares de este blog

Reflexionemos...!

La partida de un tren.

El encuentro con un desconocido.