El ruido en mi silencio
Una puerta que abre las posibilidades, una casualidad con causalidad; mis pensamientos que te envuelven y te desenvuelven cómo hambrienta en las horas que quiero encontrarte pero ya no estás, y de nuevo el silencio, la calma pasajera que me devuelve a la rutina, las charlas con café y de repente en los sorbos de tranquilidad de nuevo tu, tus caricias con sensaciones de dolor en mi cuerpo. Me acomodo en la silla, fricciono mis piernas, sin decir nada, te has esfumado. Te has vuelto fugaz y te escapas entre mis dedos que te recitan en letras; En medio de muchas palabras resuena tu nombre para mis secretos, llega un susurro que solo yo percibo: "te deseo, te deseo..." Mi piel se eriza, se sonroja mi rostro y en medio de tanta gente me humedezco, y quisiera correr hacia donde estas, pero te has ido. Así sin más ni adioses, sin un beso propio de los cómpli...