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Mostrando las entradas de enero, 2013

Al otro lado de mi almohada.

¿Qué te costaba quedarte al otro lado de mi almohada, desde el alba hasta mirar juntos el último horizonte? Desde que te fuiste, aquella ventana fue clausurada, aquel lugar donde pasamos sueños completos contemplando, desde el primer beso, hasta el final de esta jornada. Entonces yo caminaba y a tu lado me postraba, pasaba cada cual su respectivo brazo uno al otro, nos hacíamos infinitos estando juntos tomados de la mano.

Princesa de porcelana.

¡Cuán frágil eres mujer de carne, mujer de hueso! Aun en tu impenetrable estuche de cristal eres vulnerable. Te sientes inalcanzable en lo alto del librero, pero tienes que lucir, arriesgándote en la orilla como todo un trofeo. Has dejado caer lágrimas esta noche y te has maltratado las mejillas; empañaste el cristal con tus suspiros; es que cuando se sufre detrás de los vidrios, el llanto nos quita la claridad del camino. Has limpiado tu rostro con tus ropas, porque   ni aun en tu cajita de cristal, te has salvado de la suciedad. ¡No hinches tú cara con lágrimas!   ¡No ensucies tus preciosos vestidos! Te dicen una y otra vez, los que al recorrer ese librero con su vista, se han topado con tu guarida.

Ya no duele.

Ya sé que empezaste a compartir tu vida, tal vez encontraste al verdadero amor, el alcohol aquella madrugada  habló entre palabras cortadas y mal pronunciadas que aún me amabas, hablamos de aquellos rencores no perdonados, de las acciones que ni tu ni yo quedamos a mano, los reclamos, los caprichos y los días que no quitabas el dedo del renglón, la confianza que alguna vez perdiste y  jamás recuperaste por todo el meollo de los actos no proclamados.  Han pasado varios años, pero tu recuerdo ya no duele; me trajo enseñanza, me trajo libertad y aprender a saber qué es lo que busco de mi alma gemela, obviamente que tenga ciertas particularidades semejantes a las que alguna vez contemplé y viví de ti, quiero que actúe al mínimo detalle alentándolo de manera exponencial, que sea mi confidente, que me brinde consejos como tu lo hacías, aun en el peor de mis días sellarlos con un beso y la sonrisa en mi rostro, terminamos un ciclo (hace mucho que lo hicimos) y ...

Lunes.

A veces me siento morir entre las lágrimas y un poco la risa que me causa la ironía de tu ausencia. Me siento desmayar aun en sueños cuando pretendo perseguirte y alcanzarte para que solo te esfumes cuando abro los ojos. La realidad me quiebra los huesos me aprieta los ojos y hay noches que simplemente lo único que puedo hacer es llorar. Enloquezco entre las rejas de mis palabras sin ningún alcance a donde estas, quiero dibujarte en el aire, en el agua, aun mirando mi plato de comida, pero no soy dibujante yo solo sé escribir, y grito de impotencia porque mis palabras no se hacen escuchar en ti. Mi voluntad se quiebra cada mañana al pensar en ti. Me exijo cada día a no mencionarte en mis recuerdos, superarte y todas las cosas que uno hace cuando lo único que se ha dejado en el alma es vacio y soledad. ¿Pero que es el alma y el corazón y todas esas locuras de las que se habla? Lo entendí cuando te vi de repente aquella mañana. ¡Dios mío! Yo solo rogaba por no deshacerm...

La partida de un tren.

El día que mis ojos descubrieron el brillo incomparable de tu mirada, bien sabía que con este amor llegaría el dolor y sin importarme más, seguí tus huellas, llegué a sitios donde jamás vislumbre estar. Mis pasos se apresuraban cada tarde para verte sonreír y mi alma arribaba tres segundos antes; lo que nunca imagine es que ella se quedó a vivir en ti. Hoy, después de las mil y una noches de tu presencia, con cuerpos enmarañados y cautivados por el deseo, la pasión y el amor; te has convertido en la última página de nuestra historia; he decidido dispersar mis sentimientos, esos que a pesar de tanto esbozarlos en mis fantasías fueron insuficientes para tocar tu alma. Sé que debo dejarte ir por tu bien. Por el mío… dejar de necesitar este amor absurdo, irracional, que pide, que precisa y no obtiene, porque ya se acabaron de mi canasta las manzanas para explicarte mi manera de demostrar la pasión del amor y no lo has entendido. Quiero perderte hoy, ahora que ya no tengo fuerz...

Extincta Volcano.

He meditado bastante estos últimos días los sucesos que acontecieron mi fin de año, tras la navidad creí tener absolutamente solucionadas todas mis asignaturas pendientes. Sin embargo te volviste a aparecer en mi vida. Accedí a abrirte la puerta y mis brazos, a una amistad un tanto forzada; no te negaré que siempre existió esa reticencia de mi parte, pues en contadas ocasiones analicé el hecho de ser amigos; mi conclusión fue que hasta no intentarlo, no podría saberlo. Tus palabras en un principio me sonaron lo suficiente maduras; sorprendido hice gala de mi capacidad para dejar a un lado las viejas rencillas del pasado. No te negaré que por lapsos sentí esa añoranza por los buenos tiempos y expresé cosas que salieron meramente del corazón. Diría Gustavo Cerati: "Son espasmos después del adiós".

El otro lado del deseo.

Nos hemos vuelto a ver los ojos y ahora enfrento tu mirada, tal vez el destello de la luz me hace ver atravesar espadas.   Antes fueron rosas, lo que me dabas en palabras, ahora al enfrentarte cara a cara, puedo ver espinas clavadas en el alma. Grande ha sido tu desdicha y me   ha invadido la amargura.   Y recuerdo nuestro mundo perdido en la emoción y la locura, esperando sentir juntos la calidez del alba; y aunque fue grande la morada,   ahora que te tengo al frente, he llegado a pensar escupirte la cara.

Adicción sin culpas.

El día se pierde entre sorbos de un café y quisiera decirte que sigas siempre los latidos de tu corazón; pero sería en verdad un mal consejo. Estando juntos disfrutamos de sentimientos distorsionados tan difíciles de comprender. Me abrí paso en tu vida y sorbo a sorbo fui acabando con la poca moral que poseías, con tus principios. Soy quien te hace dudar de una promesa, soy la cara del amor que no conoces, creadora de sueños prohibidos, me convierto en noches silenciosas en tu cama, en una idea en tu memoria, en tu fantasía y esperas encontrarme en tus brazos en un futuro incierto. Tratas de prender el fuego y por más que quieres ahuyentarme no puedes, mueres por mi boca, mis besos, mi piel, deseas inventarme con tus manos, extraviarte en mi espalda; pero mi cuello sigue siendo tu estación preferida, una grave adicción a la que vuelves sin culpas. Aprendes a esperar, te muerdes los labios, aún respiras; mis besos son la promesa de que mi cuerpo será tu destino. Y te preguntas:...

De una semilla.

Hoy sembrare una semilla de vid, de cizaña; una pizca inerte de grandes hazañas.   Una semilla de amor o de coraje,    ó una estrategia de perfecto embonaje.   En una tierra desértica o de bastos ríos; entre lágrimas y gritos, entre violencia y guerra. Rodeada de hierba seca o flores hermosas; en lo alto de la montaña o en una maseta.   Hoy sembrare mis pies y me aferrare a la tierra, no habrá viento ni lluvia que me arranque la fuerza. Seré una semilla muy frágil, una muy pequeña; Y moriré enterrada en el lugar de mi morada.   Se extenderán mis piecitos hacia la faz ignorada, creceré como crece un árbol de la tierra mojada. Seré de altos pies,  con frutos y hojas; guarida de aves, de lo profundo tomada.   Una semilla que morirá para ser mayor; con mi tamaño miles de  veces multiplicado. Me transformaré y nunca dejaré de ser, pero sabe una semilla  que morir es su d...