Extincta Volcano.
He meditado bastante estos últimos días los sucesos que acontecieron mi fin de año, tras la navidad creí tener absolutamente solucionadas todas mis asignaturas pendientes. Sin embargo te volviste a aparecer en mi vida.
Accedí a abrirte la puerta y mis brazos, a una amistad un tanto forzada; no te negaré que siempre existió esa reticencia de mi parte, pues en contadas ocasiones analicé el hecho de ser amigos; mi conclusión fue que hasta no intentarlo, no podría saberlo.
Tus palabras en un principio me sonaron lo suficiente maduras; sorprendido hice gala de mi capacidad para dejar a un lado las viejas rencillas del pasado. No te negaré que por lapsos sentí esa añoranza por los buenos tiempos y expresé cosas que salieron meramente del corazón. Diría Gustavo Cerati: "Son espasmos después del adiós".
Avanzaron los días y comprendí que existía una ligera línea delgada entre ambos, que era de extremo cuidado preservar nuestras integridades como personas. Tu discurso evolucionaba de palabras de ánimo y buenaventura a reclamos de lo pasado y críticas hacia mi presente. Estúpidamente como en los ayeres, intenté darte explicaciones innecesarias, ya que efectivamente, soy dueño de mi futuro.
Y así fue como te dije: "Ya no quiero hablar de mi (nuestro) pasado, eso ha quedado enterrado" Y por supuesto que en su momento lloré, maldije y supliqué al cielo una respuesta. Ni el cielo, ni tu emitieron sonido alguno; pero el infierno se apoderó de mí y me invitó a pasar unas hermosas vacaciones en el vacío, rodeándome de ve tú a saber cuantos sentimientos.
La muerte me visitaba en mis sueños, pesadillas que se acumulaban en mi interior y que poco a poco generaban una presión inmensa. Por supuesto que te odié, ya que te amé y como humano que soy, acepto tus acusaciones. Pero recalco: "La culpa la tuvimos ambos, yo con mi temor e inseguridad y tú con tus historias tergiversadas".
Te burlas de mi supuesta "madurez" haciendo comentarios fuera de lugar y sin ninguna justificación. No fuimos perfectos y hoy puedo decir con toda seguridad que no somos el uno para el otro. Disculpa por todos los sueños hermosos que tuviste y en los cuales yo era parte fundamental. Reitero el hecho de que a mi parecer, al final nuestros caminos se convirtieron en sendas de espinas, donde permitimos que lo más oculto y tétrico de nosotros tomara decisiones que a mi parecer, fueron las mejores.
Una amistad es como un árbol. Se planta la semilla y conforme pasa el tiempo debe de ir regándose, abonando y darle mucho sol. El nuestro se dio de forma fortuita y fue creciendo de la mejor manera. Un día llegó un talador y acabó con todo; ni la lluvia y ni el sol lo alimentaron. Pero en navidad pretendimos hacerlo renacer y amada mía, tu fuiste quien cometió un grave error.
Desde diciembre, el volcán apagó por completo su actividad. Toda esa presión que poseía fue liberada en esto, en mis palabras escritas. Construí un mundo, mi Mundo de Papel Maché. Aquí habitamos personas "intelectuales", dirías. El idiota intelectual es tu servidor y no tiene ni pena y mucho menos vergüenza para aceptar tan alta distinción de tu parte. Viniendo de ti, me doy cuenta que por cosas tan simples te deslumbras (y me incluyo entre esas cosas).
Te mofaste de absolutamente todo. Pero corazón, quiero dedicarte esta pequeña reflexión que mi álter ego tuvo un día después de tu afrenta:
"Y el volcán dejó de emanar lava de su interior para así recaer en un lapso de silencio total. A su alrededor crecieron miles de flores y árboles frutales que se alimentaban de las propiedades del terreno fértil. Hoy aquella hermosura de paisaje, deberá nuevamente verse eclipsada por los embates naturales de su ira incomprendida".
Mi mundo sigue intacto, pero en tu ciudad te encontrarás en absoluta soledad; muriendo de hambre y siendo azotada por innumerables plagas y epidemias Si es que Dios te brinda la muerte, tu martirio seguirá hasta que la lava deje de ser expulsada por el volcán. Podrás llegar a las puertas de mi polis, pero si intentas tocar nuevamente a mi puerta, jamás se abrirá.
Te deseo una vida larga, que la muerte tarde en alcanzarte. Para mí solo exijo una muerte pronta, mis palabras retumbarán tras mi partida. Mi legado no se medirá en riquezas o lujos superfluos, agradeceré en que por lo menos una sola persona se acuerde de mi; de lo pésimo que fui en vida.
Lo olvidaba, he muerto. Y por respeto jamás deberás pronunciar mi nombre.
No tengo necesidad y mucho menos interés de boicotear tu romance con las estrellas. Afortunadamente tengo integridad moral y se respetar a los demás. Has aprendido bien y has mutado en el espejo de alguien más, sigues con precisión cada movimiento que se te enseñó. Una lástima, pues estabas destinada para grandes cosas.
A partir de hoy te invito a que me evites la pena de calcinarte con mis palabras nuevamente.
:O estamos conectados!! hace poco escribi algo sobre el nombre jamas mencionado despues de la muerte :) tuuuu Gibran Roman Canto nos has abierto un espacio... un mundo que solo pocos comprendemos y yo por eso te estoy sumamente agradecida por hacerme parte de este tu mundo del cual debes estar totalmente orgulloso!! porque esto Gibran habla de ti de lo que eres. se que has muerto como una semilla y de ti esta saliendo un gran arbol :)
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