Disnea memorial
Sin buscarte demasiado has llegado a mi vida,
para el dolor y tristeza ya no existe cabida.
Abriendo pasadizos secretos en la oscuridad,
tu presencia me ha iluminado con tu claridad.
Eres el rumor que ronda por mi cabeza día y
noche,
conviertes cada momento entre tú y yo en un
derroche.
Sé el susurro que enaltece el latir de mi
corazón
pues tu pasión en la oscuridad me hace perder
la razón.
Tu mirada me congela hasta la médula de mi alma.
Sin embargo vuelvo a tocar suelo con el simple
hecho
de sentirme rodeada por tus brazos, mi tiritar
se calma.
¡Ven! camina de prisa que ansiosa espero en el
lecho.
Golondrinas y calandrias revolotean en la
habitación,
un par de copas de vino serán testigos de esta
unión.
Azucenas y gladiolas resguardan tu aroma con
celo.
¡Te aseguro que esta y todas las noches serán en
velo!
No sólo nuestros extasiados cuerpos están
desnudos,
tenue rayo de luna ilumina nuestros sexos
menudos.
Mis labios sedientos buscaran plácidamente tu
pecho,
cuando de repente una duda aparece al acecho.
¿Acaso este desgastante momento será digno?
Me elevo y decaigo en el simple gozo matutino
pues tus aprensivos y ardientes roces son
benignos.
Espero que al final esto no sea un triste desatino.
La soledad se disipa cual frágil niebla
decembrina,
en tu agitada voz mi sosiego clama más de tu
amor.
Mis piernas presienten que esto aún no termina,
acelero mi ritmo taciturno para sentir tu
calor.
Vagabundos delirios carnales me llaman a la
sumisión.
Sentirme nuevamente derrotada por tu valentía y
vigor
pues has librado mil batallas caballero de
cegador fulgor.
Curaré cada herida obtenida con infinita
devoción.
El silencio del alba compone una hermosa melodía
para que juntos empecemos a andar con algarabía.
Bocanada de oxígeno úrgeme para ya revivir,
lenta y estrepitosamente una vez más te veo
partir.
Comentarios
Publicar un comentario