Cena para dos

Hoy quiero que me invites a cenar...

Tengo lista la mesa con un par de velas y pétalos de rosa regados en el piso a nuestro alrededor. 

Permiteme postrarte sobre ella para poder admirarte plena y radiante mientas que tu aroma me hará divagar entre el cielo y el infierno. 

No soy digno de probar manjar tan exquisito en mi calidad de simple ser mortal, sin embargo aquí estoy maravillado ante tanta dulzura. 

Comenzaré besando tu boca, fuente del pecado y la lujuria. 

Morderé ligeramente tus labios para extraer tu esencia acompañada de un ligero gemido de placer y mis manos comenzarán a palpar tus cintura bajando hasta tu cadera. 

Tu piel tan tersa se eriza con el simple roce de mis dedos y me contagia el calor de tu vida, de tu alegría en sinfonía. 

Al escuchar el sonido de tu respiración, sé que me pides que te devore; pero un manjar como tú es para disfrutarse todas las noches...

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