Besos y trincheras
El amor y la guerra parecen cosas completamente distintas, sin embargo ayer descubrí que son la misma cosa.
Quiero tenerte frente a frente y declararte la guerra.
Empezaremos por la sala derrumbando floreros y mesas de centro, nos arrastraremos por la alfombra y dispararemos besos que despedacen nuestras ropas. Pasaremos por la cocina para recoger provisiones: una botella de vino y unas cuantas frutas. Subiremos por las escaleras jugando al fugitivo. Llegaremos a la batalla final absolutamente decididos a dar una guerra sin cuartel para así agotar hasta el último beso caricia. No hay mañana pues nuestra cama se ha convertido en una trinchera donde yacerán nuestros cuerpos inertes y extasiados.
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