Porque simplemente a veces las palabras son suficientes...

Y cuando mis dedos se pierden, tu recuerdo me reconcilia con las letras, con los trazos de mis dedos y con el lápiz que dibuja canciones de nuestra historia.
Me devuelves la esperanza de la filosofía a través del placer; y es que solo tu provocas este movimiento entre mis dedos que me hace vivirte solo por un momento, por una noche, por un instante frente a una hoja de papel.
Entre cada línea que te vivo robas mis sonrisas y te siento tan mio y a la vez de ti me olvido.


La noche arrebata mis horas de sueño solo por revivirte y temo olvidarte al cerrar los ojos. Siento tus manos, que al tiempo de darme pasión, también tomaron mis manos para decirme que jamás te irías.

Siento tus ojos, esos ojos que pudieron vislumbrarme ingenua, que desnudaron cada parte de mis secretos y que hoy solo pasan como aves que traspasan nubes.
Tu boca que tantas veces se postro ante mi piel, hoy solo se abandona en el silencio al tenerme cara a cara.
Aquella atención que inconsciente me dedicabas cuando aun en sueños me llamabas, se ha vuelto  solo  un puñal de indiferencia.

Y el alma guarda cicatrices de las que dispone cada vez que de ti se acuerda, como un masoquista que el dolor le roba sonrisas.
Pues ahora el tiempo y el destino jugaron conmigo y contigo  amor mio, para llegar a ser dos desconocidos. Y juraba conocerte pero ahora eres para mi  solo dolor,  y para mis manos que te pintan entre líneas solo eres el motor, que lo único que pueden llenar de ti son hojas en blanco.

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