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Mostrando las entradas de 2013

Caminemos.

Me besaste con el murmullo de un te quiero, apenas un suspiro que atravesó la distancia y traspasó  las paredes de mi cuarto. Entonces llegó tu presencia como una delicada brisa que toco mis mejillas, se esparció por  los linderos ocultos de mi cuerpo apoderándose de mis entrañas y penetraste mi alma. De pronto te mire y tocaba el aire formando tus contornos con mis manos, dibujando entre la espesura de la noche tu sonrisa; yo solo cubría mi cuerpo entre las sabanas, escondiendo del calor de tu mirada mi supuesto pudor.  Imaginé que te tenía  mientras acariciaba el vello que se expande a través de tu piel blanca, me deje llevar por los senderos apenas perceptibles de tu abdomen, desde tus hombros bailaron mis labios y terminaron en ese remolino que se forma al final de tu espalda. Llego entonces  la hora,  cuando aquella  figura tuya,  que surge del vaho frío que emana mi cuerpo en las noches de invierno, se esfumó por la ventana de m...

El espía.

Aquí estoy, sentada sobre uno de los escalones de la entrada principal a la casa. Adentro sólo se encuentra tu silencio; tu vacío en la cama ha conseguido que abandone por unos instantes la alcoba para buscar el abrigo de la noche. Aunque hay bastantes nubes por allá arriba, en mis ojos se resiente e incluso comienzan a gotear finas gotas de ansiedad. Necesito de ti amor mío. Han sido las palabras que se me escapan de mis labios, a la par que trato de esbozar una sonrisa forzada, la cual obsequio al perro que me acompaña durante este momento de vacilación. Me mira de una forma tan compasiva; pareciera que trata de decirme algo, algo que te oyó decir antes de tu partida. Algo que no escucharé hasta que de nueva cuenta te pares sobre este suelo y tenga la dicha de escuchar tu potente voz.

Posesión.

Últimamente tengo la tendencia paranoica de temer a la noche; y al encontrarme desprotegido entre la oscuridad de la alcoba y las pocas ideas claras de mi pensamiento, tu aroma se cuela por las rendijas de mi ventana. Mi pulso se altera y el ventilador que gira y gira constantemente no me ayuda en lo mínimo a controlar mi impulso; ése, el de aventurarme y salir a rondar por la calle para poder toparme de frente con tu silueta. La traviesa luz de la luna de octubre, se filtra por el espacio perfecto que se forma entre las cortinas y me acaricia los cabellos de una forma tan somnífera. Resulta que su veneno es tan efectivo, pues, entre mis sueños pubertos comienzo a recordar la última noche de tu presencia. ¿O son acaso sólo piezas prestadas de otros rompecabezas?

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Noche estrellada ( De sterrennacht) Vincent van Gogh, 1889 Óleo sobre lienzo 73.7 cm x 92.1 cm Post-imprensionismo Museo de Arte Moderno de Nueva York, Estados Unidos

Luminosidad.

La lluvia veraniega llegó para mitigar el calor que en toda la semana perduró en la ciudad. Las gruesas gotas caían en el tejado y los truenos hacían que buscaras refugio en mi pecho; le ordené a mi corazón latir un poco más despacio, les tengo tanto pavor. Te besaba la sien y en tu mirada notaba una tranquilidad que se contagia; necesitaba ver esos ojos para comprender la naturaleza y el destino de las cosas. Una vida no se mide en la cantidad de bienes materiales adquiridos, en los triunfos personales y colectivos, o peor aún, en los años vividos. Descubrí que al final, valen más los besos. Si fuéramos conscientes del calor que albergan unos labios y de la suave estampa que nos dejan al plasmarse en nuestra piel, la vida podría llamarse como tal y no sería esta transición de la esencia rudimentaria a lo tergiversado y destilado del espíritu. Y a lo lejos veíamos un destello que nos recordaba lo cual indefensos somos ante el cielo.

Vorágine Espiral.

Toma un trago de mi copa; aunque sé que el sabor es demasiado amargo para tus jóvenes labios, sólo puedo recomendarte que te vayas acostumbrando a esa ausencia de exquisitez a lo largo de tu vida. Siéntate y ponte cómoda mientras me dirijo a la cava por otra botella. ¿Deseas bajar conmigo o prefieres esperarme con esas ansias fingidas por mi retorno? Es maravilloso ver como mis frases intempestivas son tomadas con tanto regocijo y tus nervios se ven aplacados por tu necesidad de soñar con un futuro mejor, con la viva esperanza de la libertad de volverte una mariposa y emigrar al paraíso prometido. Ambos sabemos que esta cacería está pactada con un desastroso final. Nunca imaginé tener que llegar hasta estos extremos, la noticia me ha sacudido por completo y me ha derrumbado como a un castillo de naipes. Se ha quebrantado mi voluntad y en tu piel buscaré finos gránulos de cocaína que me arrojen a la catarsis, aquella que ni en los dulces sueños o en las terribles pesadillas he ...

Retorno.

Ahora que has vuelto no olvides traer contigo la eternidad. Porque si esta vida nos da la oportunidad de caminar, entenderás que solo existe un sendero por transitar. Trae contigo el amor con el que de niño soñabas para dar, construyamos un universo con el cielo hecho de ilusiones y las estrellas sean metas por alcanzar, te darás cuenta que ya no hay deudas por saldar, ni razones para regresar a antes de mi. Te doy la bienvenida pero no olvides traer contigo serenidad, ni la cobija de tu cuerpo para los inviernos que nos esperan ya. Deje un espacio en mi armario para los recuerdos compartidos y en el álbum fotográfico no quedo espacio para el olvido. A un lado de mi almohada tu lugar quedo intacto, tu firma de olor jamás se fue desgastando, lo conserve como la reliquia antigua de una gran historia, no osé en ningún momento contaminar tu espacio, por si volvías, hicieras de mi cuerpo tu hogar. No olvides traer la resolución de todas las promesas pendientes, ni los rec...

¡A que te acuerdas de mi!

Podría decir que has enclaustrado mi corazón, has desterrado mi alma, has dividido mis entrañas y ando errante, pensante y te recuerdo a cada instante. Miro al cielo y me pareces tan distante, como si solo existieras en mis sueños, como en otra vida o simplemente yo ya no existo. Me has dejado vagando en aquella alcoba de tu pecho, solo sé que en medio de tu alma existo; he sido en aquel lugar de flores, ahora un simple vacio.

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La torre de Babel (De toren van Babel) Pieter Brueghel el Viejo, 1563 Pintura al Óleo sobre madera 114 cm x 154 cm Renacimiento Museo de Historia del Arte de Viena, Austria

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"Es que se nos acabó el amor", escuché por el auricular de mi móvil y aspiraba del cigarrillo una dosis mortífera y soporífera más de nicotina y alquitrán. Tenía las palabras correctas para increparte sobre la veracidad del amor, y lo hice; sabes que no me gusta ser cálido y tomarte de la mano mientras mueres, no me gusta la hipocresía cuando de respuestas se trata. Y haciendo uso de toda mi entereza (para no salir perjudicado, aunque tu novio era la cuestión) procedí a explicarte que era el amor.

Baile casual.

Te invito a bailar conmigo, un son entre dos desconocidos; no quiero saber nombre y apellido, solo me interesa de ti, que sepas mover mi piel al ritmo del olvido. Te invito al centro de la pista donde podamos ser nosotros mismos, sin tapujos, sin falsas promesas, que en ese momento sea tuya y tu mío. Bebamos un trago de amargo tequila el brindis perfecto para un pacto de casuales secretos. Te invito a vivir en una canción la música que nos dejo esperando el destino, puedes tomar el papel que deseas, donde ames y seas correspondido. Tómame en tus brazos y bailemos siguiendo nuestros   pasos, sin sentimientos ni trozos que podamos apostar de nuestro corazón. Corramos al ritmo de las sensaciones, seduce mi cuerpo con vueltas y ricos vaivenes, un son de atracción, que me comunique en el encuentro con tu emoción. Por esta noche seremos cómplices de esos que los motivos de dolor,   hacen de dos extraños un par amigos. Déjame recostar mi ...

Setecientas noches y un millón de días.

Han pasado setecientas noches y tal vez un millón de días desde la primera vez que tu y yo decidimos rozar nuestros labios en aquella plazuela a altas horas de la madrugada. Embriagados por nuestros aromas corporales, jugueteábamos con las miradas que indiscretamente tomaban fotogramas precisos de la amplitud de nuestras siluetas. Entre la multitud sabatina nos ocultábamos. ¿De quién? De nadie en realidad, pero sabíamos que teníamos que pasar desapercibidos; tal vez de la luna y su visión penetrante que explora las entrañas y saca a la luz todas las verdades. Al final como en todas las historias de amor, fuimos víctimas de su hechizo y nuestros pasos nos hicieron rodar fuera de los parámetros establecidos.

Gramatica emocional.

Puedo vaciar mi corazón entre las musas de mis memorias, entre los amos de mis manos y el motor de mis letras. Solo hago de esta casualidad, una historia que nadie pueda borrar. Y te siento, te escribo y te recito por ser el autor de mi poema favorito, te vivo en mis noches de insomnio, te plasmo en mis noches de llanto, te canto cuando río y cuando tiemblo de frio a tu calor retorno. Me faltan horas al día para pensarte, pues vivo respirándote, extrañándote… ¡No me alcanzan, de verdad que no me alcanzan las horas! En el anonimato sufro demencia y cuando te tengo enfrente solo puedo implorar clemencia, pues llenas mi mente de extensas palabras; no sé ni lo que hablo, no sé ni siquiera si pienso, solo pido que de ti este lleno mi abecedario.

Aún...

Aún te apoderas de mis pensamientos, de las horas que la gente llama "productivas" te apoderas de mis noches y mis días, ya no quiero saberte, no quiero escuchar aquellos murmullos imaginarios de tu voz, dejar de oír aquellas canciones que me recuerdan tu ausencia, nunca más recordar las conversaciones que solíamos tener en las madrugadas, quisiera olvidar los detalles de los cuales me fui enamorando cada noche de ti, es más, anhelo y sueño con el día en el que tu nombre no sea rotulado al despertar, espero que me digas la fórmula mágica que utilizaste para desaparecer mi nombre, mi recuerdo y que algún día me amaste... 

El encuentro con un desconocido.

¿Será posible que, sin buscarnos llegamos al momento exacto para encontrarnos; tu entre mucha gente, viviendo a una distancia inmensa uno del otro, cada cual con su vida, cada quien con sus planes, para ser tan casuales en un juego de la vida? Necesitando un poco de diversión, de pronto capte tu atención,   aceptando un baile sin sospechar, que sería el principio de una necesidad. Reconozco que la compañía de un extraño jamás me había hecho tanto favor, tu sonrisa me indujo a reír, me causaste una milagrosa amnesia, cuando lo único que recordaba era su esencia. Los pasos que tanto temía no dar para olvidar, tú los diste por mi y abriste ante mí una nueva oportunidad, en una noche caprichosa; en un encuentro inesperado; en la exhalación de aquel ultimo cigarro; en un beso que firmo en mis labios “habrá otro día”. ¿Será posible borrar con tu sonrisa todo pensamiento que me acerca al pasado? Desde el lunar a un lado de tu boca, hasta la orilla de tu sien, mirando tu es...

La penosa canción de Joaquín.

Somos el resultado de la suma de momentos perdidos, asentimos con total beneplácito esos instantes temidos. Cautivamos al somnoliento girasol y a la alegre rosa, pero no nos fijamos que nuestra acción es deshonrosa. Robamos tiernas fantasías que emergen en un prostíbulo, complacientes damiselas reparten tiernas y finas caricias. Viajeros y fugitivos frecuentes rondaban en el vestíbulo, se abrigaban con las lúgubres, pero cálidas risas ficticias. Te sentaste a mi lado y tu silencio se convirtió en una losa, tenía una infinidad de deseos, todos ellos estaban prohibidos. El erotismo que desbordabas me incitaban a una sola cosa, era llevarte a mi cama y poder por fin, saborear tus gemidos. Nos abríamos paso entre toda la multitud y sus inmundicias, llegamos jadeando a la puerta con el calor en cada músculo, Proseguimos a desvestirnos, contemplar las vastas delicias, nuestras siluetas sombreadas fueron el perfecto estímulo. Emergieron palabras incom...

Lasciva realidad.

Y empezamos entre las cobijas, recitándonos palabras tiernas que salen casi solas en el momento en que la desnudez le gana a la frivolidad. Enamorarnos no era la intención de principio, pero al final el destino nos hizo una de esas jugarretas que conviene enmarcar en nuestra sala de descanso, para el resto de nuestros días. Los besos se escapaban a la par de las risas, nuestras miradas se cruzaban y por ciertos lapsos sentíamos esas cosquillas en el estomago; la juventud volvía a nuestros cuerpos, aquellas ruinas que ansiaban esa volatilidad de colores y movimientos que les permitieran, a lo mejor, por última vez probar de ese gesto peculiar. Mi nariz tocaba tus mejillas y mi sentido del olfato se veía bendecido con tu fragante aroma a virginidad. Es curioso, pues las hojas secas que dejaste con tu andar al llegar hacia mi, me pudieron haber engañado por completo. Pero a la razón decidí guardarla bajo llave en la gaveta de mi buró y decidí determinadamente vestirme con la inocenci...

Alfa-omega.

A brázame b ien c uando d uerma; e spasmos f inales g ritan h oy i ncinerando j uncosos k ilómetros l ejanos, m isteriosas n evadas o pacaron p alabras q uebrantadas. R etinas s omnolientas  t ransitarán u niversos v agos, w alkirias x enofóbicas y uxtaponen z ozobras. Z anfoñas y x ilófonos w olfrámicos v ersarán u n t riste s ilencio; r esponde: ¿ q uién p odría o bligar n uevamente m acerar l a k inestesia j uzgadora? I nvento h istorias, g anas  f ervientes  e sperarán  d arte c ada b eso a frodisiaco.

La golondrina sólo anidó.

Murmullos repetidos cautivan los desordenes provocados por la caída de la noche en la isla. Como presa fácil, comienzas a emprender la huida hacia un punto seguro dentro de lo desconocido; la ironía de tus palpitaciones van en aumento y lo hueco de tus pasos entre la maleza espantan a las criaturas malévolas que rondan tus pensamientos. La insospechada oscuridad te vuelve una saeta con cada milímetro que recorres, pero tu poca visión te merma la seguridad y la noción entre lo lejano y lo irreal. Torrentes intermitentes de insospechada adrenalina recorren tus arterias, escuchas tu nombre entre el flujo de aire que va visitando benévolamente cada árbol y cada flor que sucumbe ante la joven oscuridad. En el cielo, la primera estrella hace su aparición; como en aquel pasado no lejano, deseas con todas tus fuerzas regresar a la odiada sociedad. No estás solo, su presencia te acompaña.

Al otro lado de mi almohada.

¿Qué te costaba quedarte al otro lado de mi almohada, desde el alba hasta mirar juntos el último horizonte? Desde que te fuiste, aquella ventana fue clausurada, aquel lugar donde pasamos sueños completos contemplando, desde el primer beso, hasta el final de esta jornada. Entonces yo caminaba y a tu lado me postraba, pasaba cada cual su respectivo brazo uno al otro, nos hacíamos infinitos estando juntos tomados de la mano.

Princesa de porcelana.

¡Cuán frágil eres mujer de carne, mujer de hueso! Aun en tu impenetrable estuche de cristal eres vulnerable. Te sientes inalcanzable en lo alto del librero, pero tienes que lucir, arriesgándote en la orilla como todo un trofeo. Has dejado caer lágrimas esta noche y te has maltratado las mejillas; empañaste el cristal con tus suspiros; es que cuando se sufre detrás de los vidrios, el llanto nos quita la claridad del camino. Has limpiado tu rostro con tus ropas, porque   ni aun en tu cajita de cristal, te has salvado de la suciedad. ¡No hinches tú cara con lágrimas!   ¡No ensucies tus preciosos vestidos! Te dicen una y otra vez, los que al recorrer ese librero con su vista, se han topado con tu guarida.

Ya no duele.

Ya sé que empezaste a compartir tu vida, tal vez encontraste al verdadero amor, el alcohol aquella madrugada  habló entre palabras cortadas y mal pronunciadas que aún me amabas, hablamos de aquellos rencores no perdonados, de las acciones que ni tu ni yo quedamos a mano, los reclamos, los caprichos y los días que no quitabas el dedo del renglón, la confianza que alguna vez perdiste y  jamás recuperaste por todo el meollo de los actos no proclamados.  Han pasado varios años, pero tu recuerdo ya no duele; me trajo enseñanza, me trajo libertad y aprender a saber qué es lo que busco de mi alma gemela, obviamente que tenga ciertas particularidades semejantes a las que alguna vez contemplé y viví de ti, quiero que actúe al mínimo detalle alentándolo de manera exponencial, que sea mi confidente, que me brinde consejos como tu lo hacías, aun en el peor de mis días sellarlos con un beso y la sonrisa en mi rostro, terminamos un ciclo (hace mucho que lo hicimos) y ...

Lunes.

A veces me siento morir entre las lágrimas y un poco la risa que me causa la ironía de tu ausencia. Me siento desmayar aun en sueños cuando pretendo perseguirte y alcanzarte para que solo te esfumes cuando abro los ojos. La realidad me quiebra los huesos me aprieta los ojos y hay noches que simplemente lo único que puedo hacer es llorar. Enloquezco entre las rejas de mis palabras sin ningún alcance a donde estas, quiero dibujarte en el aire, en el agua, aun mirando mi plato de comida, pero no soy dibujante yo solo sé escribir, y grito de impotencia porque mis palabras no se hacen escuchar en ti. Mi voluntad se quiebra cada mañana al pensar en ti. Me exijo cada día a no mencionarte en mis recuerdos, superarte y todas las cosas que uno hace cuando lo único que se ha dejado en el alma es vacio y soledad. ¿Pero que es el alma y el corazón y todas esas locuras de las que se habla? Lo entendí cuando te vi de repente aquella mañana. ¡Dios mío! Yo solo rogaba por no deshacerm...

La partida de un tren.

El día que mis ojos descubrieron el brillo incomparable de tu mirada, bien sabía que con este amor llegaría el dolor y sin importarme más, seguí tus huellas, llegué a sitios donde jamás vislumbre estar. Mis pasos se apresuraban cada tarde para verte sonreír y mi alma arribaba tres segundos antes; lo que nunca imagine es que ella se quedó a vivir en ti. Hoy, después de las mil y una noches de tu presencia, con cuerpos enmarañados y cautivados por el deseo, la pasión y el amor; te has convertido en la última página de nuestra historia; he decidido dispersar mis sentimientos, esos que a pesar de tanto esbozarlos en mis fantasías fueron insuficientes para tocar tu alma. Sé que debo dejarte ir por tu bien. Por el mío… dejar de necesitar este amor absurdo, irracional, que pide, que precisa y no obtiene, porque ya se acabaron de mi canasta las manzanas para explicarte mi manera de demostrar la pasión del amor y no lo has entendido. Quiero perderte hoy, ahora que ya no tengo fuerz...

Extincta Volcano.

He meditado bastante estos últimos días los sucesos que acontecieron mi fin de año, tras la navidad creí tener absolutamente solucionadas todas mis asignaturas pendientes. Sin embargo te volviste a aparecer en mi vida. Accedí a abrirte la puerta y mis brazos, a una amistad un tanto forzada; no te negaré que siempre existió esa reticencia de mi parte, pues en contadas ocasiones analicé el hecho de ser amigos; mi conclusión fue que hasta no intentarlo, no podría saberlo. Tus palabras en un principio me sonaron lo suficiente maduras; sorprendido hice gala de mi capacidad para dejar a un lado las viejas rencillas del pasado. No te negaré que por lapsos sentí esa añoranza por los buenos tiempos y expresé cosas que salieron meramente del corazón. Diría Gustavo Cerati: "Son espasmos después del adiós".

El otro lado del deseo.

Nos hemos vuelto a ver los ojos y ahora enfrento tu mirada, tal vez el destello de la luz me hace ver atravesar espadas.   Antes fueron rosas, lo que me dabas en palabras, ahora al enfrentarte cara a cara, puedo ver espinas clavadas en el alma. Grande ha sido tu desdicha y me   ha invadido la amargura.   Y recuerdo nuestro mundo perdido en la emoción y la locura, esperando sentir juntos la calidez del alba; y aunque fue grande la morada,   ahora que te tengo al frente, he llegado a pensar escupirte la cara.

Adicción sin culpas.

El día se pierde entre sorbos de un café y quisiera decirte que sigas siempre los latidos de tu corazón; pero sería en verdad un mal consejo. Estando juntos disfrutamos de sentimientos distorsionados tan difíciles de comprender. Me abrí paso en tu vida y sorbo a sorbo fui acabando con la poca moral que poseías, con tus principios. Soy quien te hace dudar de una promesa, soy la cara del amor que no conoces, creadora de sueños prohibidos, me convierto en noches silenciosas en tu cama, en una idea en tu memoria, en tu fantasía y esperas encontrarme en tus brazos en un futuro incierto. Tratas de prender el fuego y por más que quieres ahuyentarme no puedes, mueres por mi boca, mis besos, mi piel, deseas inventarme con tus manos, extraviarte en mi espalda; pero mi cuello sigue siendo tu estación preferida, una grave adicción a la que vuelves sin culpas. Aprendes a esperar, te muerdes los labios, aún respiras; mis besos son la promesa de que mi cuerpo será tu destino. Y te preguntas:...

De una semilla.

Hoy sembrare una semilla de vid, de cizaña; una pizca inerte de grandes hazañas.   Una semilla de amor o de coraje,    ó una estrategia de perfecto embonaje.   En una tierra desértica o de bastos ríos; entre lágrimas y gritos, entre violencia y guerra. Rodeada de hierba seca o flores hermosas; en lo alto de la montaña o en una maseta.   Hoy sembrare mis pies y me aferrare a la tierra, no habrá viento ni lluvia que me arranque la fuerza. Seré una semilla muy frágil, una muy pequeña; Y moriré enterrada en el lugar de mi morada.   Se extenderán mis piecitos hacia la faz ignorada, creceré como crece un árbol de la tierra mojada. Seré de altos pies,  con frutos y hojas; guarida de aves, de lo profundo tomada.   Una semilla que morirá para ser mayor; con mi tamaño miles de  veces multiplicado. Me transformaré y nunca dejaré de ser, pero sabe una semilla  que morir es su d...